Unos porque están en paro; otros porque tienen trabajo pero aquí pintan bastos; otros porque son jóvenes y, sin cargas familiares, creen que es ahora no nunca, pero todos coinciden en que sería una experiencia enriquecedora en lo personal y lo profesional. Un millar de personas asisten esta semana en
Barcelona a las jornadas organizadas por la patronal de
Quebec y el Servicio de Empleo de Cataluña (SOC) para profesionales dispuestos a cruzar el charco para trabajar
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En la sala también abundaban los ingenieros. Ricard Simonneau, de 31 años, parado desde hace dos semanas, se marcharía mañana mismo, con su pareja, una comadrona a quien han afectado los recortes de la Generalitat. Simonneau ha dibujado una sonrisa de oreja a oreja cuando en la presentación de la patronal de
Quebec se ha explicado que faltan pediatras, enfermeras de pediatría y personal de atención a neonatos. Gerard Sanglà, de 28 años, también es ingeniero y, todavía viviendo en casa de los padres, está dando un apretón al francés y cursando un máster en prevención de riesgos laborales para tener más puntos en la selección de octubre.